
Lo que bebe tu hijo es tan importante como lo que come. Las bebidas adecuadas aportan nutrientes sin azúcares ni calorías añadidas. Descubre cómo ayudar a tu hijo a tomar decisiones saludables.
Dale agua a tu hijo entre comidas y meriendas. Haz que le resulte más apetecible sirviéndola fría, añadiendo cubitos de hielo con formas divertidas, utilizando un vaso especial o una pajita divertida, o añadiendo fruta fresca para darle sabor. Deja que tu hijo elija la fruta que quiera añadir.
Da ejemplo con este hábito saludable: Si tu hijo te ve beber agua, es más probable que él también la beba.
Los niños de entre 12 y 24 meses necesitan unas 2 tazas de leche al día. Los niños de entre 2 y 5 años necesitan entre 2 y 3 tazas al día. La leche contribuye a la ingesta de calcio y a tener huesos fuertes. Tomar demasiada leche puede llenar sus estómagos pequeños y hacer que los niños tengan menos hambre a la hora de comer.
Consejo de experto: Las comidas son el mejor momento para darle leche a tu hijo.
El zumo tiene un alto contenido en azúcares naturales, aporta calorías adicionales y puede provocar caries.
Limita el consumo de zumo a ½ taza (4 onzas) al día y ofrécele únicamente zumo 100 % de fruta. También puedes mezclar el zumo 100 % con agua para reducir el contenido de azúcar.
Los niños no necesitan bebidas deportivas cuando juegan y hacen actividad física. Basta con agua o leche.
Evita las siguientes bebidas, que aportan calorías adicionales y dañan los dientes:
El agua con gas natural o con sabor (sin azúcares añadidos) puede ser un capricho divertido.
En verano, prepara polos caseros congelando fruta fresca o congelada con agua o zumo 100 %.
Descubre más consejos para elegir bebidas saludables para tu familia, incluyendo cómo leer las etiquetas nutricionales y pequeños cambios que puedes introducir para lograr resultados a largo plazo.
Estoy aquí para ayudarte. Si necesitas algún consejo o recurso útil, avísame. Pero antes, me gustaría conocerte mejor.