
Las comidas en familia son algo más que simplemente comer. Son un momento en el que todos se reúnen. Comer en familia enseña a los niños hábitos alimenticios saludables que les acompañarán toda la vida.
Por lo general, las familias que pueden comer juntas suelen disfrutar de los siguientes beneficios:
Comer en familia no siempre es fácil, sobre todo cuando cada uno tiene horarios diferentes. Para conseguir que todos se reúnan, hay que ser flexible. Estas comidas no tienen por qué ser la cena; el desayuno o la comida también valen.

Cubre un muffin inglés integral con salsa de tomate, pimientos troceados, brócoli y queso rallado. Caliéntalo en el horno.

Prepara un bocadillo con pan integral. Utiliza embutidos y queso, o mantequilla de cacahuete y mermelada. Córtalo con moldes para galletas para darle diferentes formas.

Calienta en la cocina los frijoles negros en lata, los tomates troceados en lata y el maíz en lata.

Rellena la mitad de un pan de pita integral con tiras de pollo, lechuga y zanahorias.
Pide a tus hijos que te echen una mano con las comidas. Esto puede ayudarles a sentirse incluidos, ilusionados y con la sensación de tener el control.



Echa un vistazo a El Proyecto «Cena en Familia» y La importancia de cocinar para descubrir más recetas y consejos sobre las comidas en familia.
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